Horacio Raffart: «Yo nunca dejo de recordar con una sonrisa a todos los que dieron la vida para tener una patria así»

Por Federico García

En un nuevo aniversario del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976, hablamos con Horacio Raffart, actor, director, dramaturgo y docente platense, a raíz del libro que publicó en 2015, «Solo digo compañeros» (Editorial Nuestra América). Un libro sobre quienes fueron secuestrados y asesinados en La Plata, Berisso y Ensenada.

Un libro que le pone nombre y apellido a las víctimas del terrorismo de Estado, con la idea de reivindicar sus luchas, sus ideales. Sacarlos del anonimato y la oscuridad a donde los pusieron las fuerzas armadas.

-¿Cómo surgió la idea del libro?

Me tengo que remitir a historias mías de vida. Yo nací en el 62 y la primer imágen que tengo de la política fue el cordobazo, que tenía siete años. Yo inicio mi interés por el tema en el 72 cuando fusilan a los compañeros de Trelew.

A partir de ahí se enardeció todo el país, casi toda la gente se volcó a la militancia. A veces para los chicos más jóvenes es muy difícil comprender como toda la gente militaba u opinaba, o toda la gente participaba. Entonces a los jóvenes les explico que era una situación normal, yo recuerdo estar en la primaria y, desde nuestro punto de vista, hablábamos de política. Todos leíamos el diario.

La Historia

La masacre de Trelew fue algo que me quedó, hasta me acuerdo que vi un afiche en 11 y 32. Marcó para mi, para siempre, toda esta cuestión. Aparte casi toda mi familia materna militaba en diferentes organizaciones. A partir de ahí no abandoné la política. Todo mi barrio era política en unidades básicas, yo llegaba de la primaria y nos ibamos a las unidades básicas a las actividades que organizaban los chicos de la JP, la UES, que para mi eran grandes. Nosotros no teníamos agua corriente, un barrio muy humilde de Ringuelet, y empezaron a hacer los trabajos comunitarios y todavía tenemos el agua corriente que pusieron los chicos.

Después, poco a poco, ver como iban desapareciendo gente conocida, gente de carne y hueso que uno los consideraba como de la familia. Luego empiezo la secundaria en el 76 y pasa lo mismo. Mi hermano estuvo secuestrado unos meses, tíos míos asesinados. Todo esto siempre me acompañó.

El comienzo del libro

Llegó un momento en que yo me di cuenta que muchos compañeros se estaban muriendo, sin dejar testimonios, como que se los comía la parte oscura de la historia. No había encontrado ningún material que hable de lo que pasó en La Plata, Berisso y Ensenada. La Universidad como eje central más todo lo que formaba la parte del cordón industrial, YPF, Propulsora, Astilleros, Hilandería Olmos, un montón de fábricas, que estaban con plena militancia, delegados de base. No había ningún lugar donde se centre toda esa información de los compañeros. Se sabía que los habían matado o que estaban desaparecidos, pero después de su vida no había en ningún lado.

Por una cuestión o por otra siempre registré a esos compañeros, nombres, apellidos, lugares donde vivían. De todos los años que yo hice giras teatrales en el interior, también iba detrás de esos temas. No sé porque sacaba datos. Anotaba, registraba, ataba cabos. En un momento, que fue en el 2006, yo dije que todo esto lo tengo que registrar. No hay nada escrito con el listado de los compañeros de La Plata, Berisso y Ensenada.

Entonces desde allí empecé a sentarme orgánicamente y anotar, a buscar diferentes datos. Y así estuve desde el 2006 hasta que el libro fue editado en el 2015. Juntando datos. Para colmo en esos momentos no estaba tan accesible todo el tema de la computación. No me adaptaba. Escribía todas fichas a mano. Eso también me facilitó un montón de cosas porque yo tenía que chequear cada uno de los datos de los casos.

En el libro están todas las fotos que pude conseguir, y todos los datos, desde que nació la persona, quienes fueron sus padres, hermanos, a que primaria fue, a que secundaria, universidad, donde trabajaba, si es que militaba, el lugar de secuestro y si encontraron sus restos.

Me costó mucho entrar a un montón de lugares porque no tenía ningún antecedente como investigador ni nada por el estilo. Hice todo un trabajo de hormiga, me entrevisté con gente de todos lados.

El libro habla de La Plata, Berisso y Ensenada pero había muchos que vinieron a estudiar y fueron secuestrados aquí, entonces yo tomo como eje el lugar de militancia. Había muchos compañeros que eran de La Plata y se fueron a esconder a otros lugares, eso también lo tomo. Logré entrevistas, saqué de páginas web, en otros lugares no tuve acceso, pase años movilizándome con una birome y un cuaderno tomando datos. Escuché cosas que no quería escuchar, porque tampoco la idea del libro era la parte tortuosa sino al contrario, era ver la parte de la vida que tuvieron estos compañeros, vecinos nuestros, amigos, que iban a las escuelas donde íbamos nosotros, donde van nuestros hijos.

Las cosas que le dan carne a su figura. Cuando se recuperó la democracia se puso como de moda hacer la silueta del desaprecido y ponerle el nombre. A mi me pareció que esas siluetas tienen nombre, apellido, rostro, hijos, nietos, amigos, compañeros de trabajo, el lugar donde militaban porque ese fue el motivo de su vida y de su muerte.

En el libro pongo en una parte que quizá el día de mañana, que la gente se pone muy escéptica, que acá siempre fue todo igual, dejar sentado que no siempre fue así, que cada uno de los derechos que tenemos ganados (boleto estudiantil, beneficios laborales) costó vidas, luchas de un montón de gente organizada o suelta. Hubo un grupo importantísimo de la sociedad que soñó otra realidad, que fueron asesinados por activar para otra realidad. No es una silueta, son personas de carne y hueso que pusieron toda la carne al asador.

Me llevó muchos años adjuntar, cheaquear. Una vez que publico el libro me empiezan a llamar un montón de gente con más datos. Sigo juntando más datos, porque ahora me es más simple con un libro ya editado recolectar más cosas. Todavía siguen apareciendo denuncias de gente que fue secuestrada. Si el Estado no pudo no voy a poder yo. Pero sí pude aportar mi granito de arena.

Hay hijos que siguen viviendo en las mismas casas donde secuestraron a sus padres. Casos donde sus padres tenían una carrera universitaria terminada y sus hijos no sabían, porque fueron secuestrados en esos días donde dieron las últimas materias. Y esos hijos después pudieron ir a buscar el título que le correspondía a sus padres.

Yo pongo como un faro de luz a toda esa generación. Se cambian los métodos, los sectores, los domicilios, se cambian ciertas realidades, pero la necesidad de orientarnos a gente que puso el cuerpo para mi es fundamental.

En estos momentos que estamos atravesando de pandemia convencer de una necesidad de política de salud pública de Estado, de una política de educación de Estado. Todo eso llevo muertos, mucha gente por luchar por educación y salud pública. Recordar a todos los compañeros con alegría, que la alegría es lo que nos va a impulsar a tratar de concretar el cambio.

-¿Qué les dirías a los más jovenes que fue la dictadura?

Lo primero que les digo siempre a los chicos, yo tengo un hijo adolescente de 16 años, pleno colegio secundario, es hablar. Leer como es que se llega a un punto. La historia no empieza con uno. Aquella genración miraba al vecino, lo comunitario.

El neoliberalismo, la dictadura logró que todos nos aislemos y nos volvamos individualistas. Con los jovenes uno tiene que tratar de hablar y tratar de explicarles el porque pasaron todas estas cosas. Sin ir más lejos el gobierno anterior que tuvimos.

Esta misma historia tiene un pasado, no empezó con el macrismo. La parte del establishment, la clase dominante han ido con la misma operatoria. El rol de los más adultos es guiarlos. Siempre en todos los cambios los jovenes tienen la responsabilidad porque es el país que les va tocar a ellos y a sus hijos. Nosotros vamos a tratar de aportar todo lo que podamos pero es para ellos. Yo les diría a todos el tema de ir atrás, porque se generó la dictadura.

Tratar a la gente desaparecida como víctima, eso es lo que menos querrían ellos. Querrían que los recuerden como luchadores populares, con las posibilidades que tuvieron en ese momento no mezquinaron nada, ni siquiera su vida ni sus bienes materiales. Y el golpe vino a romper con todos esos lazos de solidaridad que se habían creado y que habían llevado muchos años. En los años 30 fueron el anarquismo, los asesinatos de la Patagonia, y ahí había gente que peleaba, que luchaba. La importancia de los sindicatos, las organizaciones, de los centros de estudiantes.

Todo lugar que sirva para foro, debate sobre estas cosas son importantísimas. Por eso invitar a todos los chicos a que se organizen, que formen centros de estudiantes, a que lean, que discutan, vean películas. El golpe no fue sólo militar sino que hubo una gran parte de la población, civil, empresarial, la Iglesia que apoyaron.

Las fuerzas armadas siempre fueron una herramienta que tomó el poder dominante para aplicar las medidas económicas. Un país, hasta el 76, que nunca podía terminar con un ciclo democrático. Apareció el peronismo, que le dio muchos beneficios a la clase trabajadora, beneficios que usfructuamos tanto nosotros como los antiperonistas. Todo eso vino por luchas, por eso fueron tan feroces y capaz de bombardear una plaza de mayo repleta de gente.

Después vino la lucha de resistencia a la dictadura, sea activa o pasiva. El golpe vino a arrasar con todos esos focos, y me pregunto porque fueron tan feroces, y quizá porque fue la primera vez que se sintieron en peligro. Robaron el futuro del país.

Enseñarle a los chicos de donde arranca la historia. Uno ve a Martinez de Hoz y se piensa que es el ministro de economía del 76, viene de una familia más vieja. Uno ve a los Peña Braun que formaron parte del gobierno de Macri, y también de la época de la Patagonia, del genocidio a los pueblos originarios. Basta con leer el Martin Fierro, porque unos tienen tanto y otros tan poco.

-¿Por qué decidiste firmar el libro como La cuarta pared?

Esta decisión es justamente por todas estas cosas que te digo. Si bien yo soy la cabeza de todo el libro, mis compañeros colaboraron con datos, cubriendome a mi el tiempo que me llevó. Tuve un montón de viajes por todo este tema, y yo sobrevivo haciendo funciones y dando clases, y mis compañeros me cubrían. La idea siempre fue que el trabajo tiene que ser comunitario, de todos.

Yo no soy escritor, es la primera vez que escribo algo, eso lo pongo en el libro. Mi idea no pasa por ahí sino dejar sentada la existencia de todos estos compañeros. Esto es un trabajo grupal, yo puse más que todos quizás, pero otros pusieron una cosita, otra cosita. Hasta con los documentales políticos que hemos hecho como grupo “La cuarta pared”. Hemos hecho un documental que se llama “La historia de Beto”, que está en You Tube. La historia de un compañero que fue secuestrado, se escapó de un campo de concentración, herido de cinco tiros, tiene setenta y largos, tiene problemas de salud y todavía sigue militando como si fuese un chico. Todo eso también lo firmamos como grupo.

La mayoría de la temática que nosotros tocamos con las obra de teatro son políticas y sociales. El teatro para mi es una herramienta más para hablar de las cosas que nos duelen, que sentimos, que queremos. Se dio por lo artístico pero un sueño mio que es haber sido médico seguramente hubiese estado poniendo el cuerpo.

Yo nunca dejo de recordar con una sonrisa a todos los que dieron la vida para tener una patria así, ni hablar de las guerras de la independencia. Uno siempre recuerda a los jefes, pero acá había vecinos que prestaron tocadiscos y después terminaron desaparecidos, asesinados. Por eso pongo grupo “La cuarta pared”, porque es un trabajo entre todos.

1 pensamiento sobre “Horacio Raffart: «Yo nunca dejo de recordar con una sonrisa a todos los que dieron la vida para tener una patria así»

  1. Que decir ,que comentario poner despues de leer esto.Solo una gran persona ,con las convicciones en la piel ,en la palabra y en las acciones puede hacer este relato.Un gran actor , escritor y una persona a la que no se puede dejar de querer……… Una alumna.

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