¿Cuántas protestas hubo el año pasado en la provincia y por qué motivos?

Fuente: Infocronos

El Observatorio de Políticas de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, dependiente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, publicó un informe donde sintetiza los datos sobre protestas registradas durante el año 2019 a través de medios de comunicación en tres grandes partidos de la provincia de Buenos Aires: La Plata, General Pueyrredón y Bahía Blanca. Además, al incluir datos sobre Berisso y Ensenada, el informe muestra dinámicas regionales en la zona del Gran La Plata.

  • De las 1073 protestas registradas, más de la mitad se produjeron en La Plata. El total de protestas se dividió entre los partidos de la siguiente manera: 56,1% en La Plata, 33% en General Pueyrredón y 10,9% en Bahía Blanca. Durante el año 2019 se registró un promedio de 4,3 protestas por día hábil entre los tres partidos analizados.
  • Los reclamos asociados al trabajo y a la cuestión del hábitat ocuparon un lugar fundamental en la protesta social. El 17% de las protestas registradas estuvieron motivadas por reclamos “laborales”, el 13,3% constituyeron demandas por “vivienda e infraestructura” y el 13% por cuestiones “salariales”. Así, 4 de cada 10 de las protestas registradas estuvieron vinculadas centralmente con reclamos asociados al mundo del trabajo o a la cuestión de la vivienda y el hábitat. El análisis evidencia la vigencia de la centralidad de las demandas más “clásicas” (como aquellas vinculadas al salario y las condiciones de trabajo) pero también el peso de otras relacionadas a la “vivienda e infraestructura”, a cuestiones de “política económica” y pedidos de “justicia”, entre otras. Asimismo, muestra la gran heterogeneidad de las demandas movilizadas por quienes protestan.
  • Los sectores “no organizados” fueron los más movilizados: mirados en conjunto, los/as “vecinos/as” y “trabajadores/as no sindicalizados/as” fueron los principales sectores convocantes en el 53,5% de las protestas, es decir, en más de la mitad de ellas. El sector que más convocó a la protesta fueron los/as “vecinos/as”, seguido por los “sindicatos”, luego por los/as “trabajadores/as no sindicalizados/as” y posteriormente por las “organizaciones sociales”. 
  • Se destaca la centralidad de los/as “vecinos/as” en la convocatoria a protestas con múltiples y heterogéneas demandas. La mayoría de las protestas con demandas de “vivienda e infraestructura”, pero también de aquellas por “justicia”, por “educación pública”, por “seguridad”, por “derechos del consumidor”, “ecológicas”, por “salud pública” y por “institucionalidad”, fueron convocadas por “vecinos/as”. Por otro lado, la mayoría de las protestas con demandas “laborales”, “salariales”, por “seguridad social” o por “política económica” fueron convocadas principalmente por los/as “trabajadores/as no sindicalizados”, por los “sindicatos” y/o por las “organizaciones sociales”. Finalmente, la mayoría de las protestas con demandas por “derechos humanos” fueron convocadas por el “movimiento feminista y LGBT+”. 
  • El 30,5% de las protestas se dirigieron hacia los municipios, quienes fueron los actores más demandados. Seguidos en importancia se encuentran el “gobierno nacional” y el “gobierno provincial”, ambos con el 18,5%. La centralidad del “gobierno municipal” como el principal actor demandado se evidencia en una diversidad de protestas: la mayoría de los reclamos por “vivienda e infraestructura”, por cuestiones “laborales”, por “seguridad social” y por cuestiones “ecológicas” se dirigen hacia dicho actor, así como también muchas de las protestas con demandas “salariales”, por “salud pública” y por “educación pública”. 
  • El formato más frecuente de las protestas fue la “concentración”, es decir, una modalidad de reunión en el espacio público en la cual el objetivo central es visibilizar la presencia de un grupo que apoya ciertas consignas. Las concentraciones conformaron el 40,3% de las protestas. En segundo lugar, con el 22,3%, se ubicaron los “cortes de calles” organizados. Y, luego, la “marchas”, con 20,2%. Resulta significativo que el 47% de las protestas cuyo formato principal es el “corte de calle” fueron convocadas por “vecinos/as” y “trabajadores/as no sindicalizados/as”, lo cual permite pensar que esta forma de protesta es utilizada en la actualidad por una heterogeneidad de actores en función de diversas demandas y no solo por las organizaciones tradicionalmente asociadas a los cortes y piquetes. 
  • En casi la mitad de las protestas se evidenció algún tipo de interrupción al tránsito vehicular. El 48,7% de las protestas implicó cortes al tránsito: el 43,1% de las veces de manera total y el 5,6% de forma parcial, es decir dejando una vía libre para la circulación. En el 35,8% de las protestas no se evidenciaron cortes al tránsito, mientras que para el 15,5% no contamos con información o es difícil de especificar.
  • Fueron pocas las protestas que incluyeron paro de actividades. En el 69,2% de las protestas no se registraron paro de actividades, es decir, no se afectó la actividad laboral de los sectores participantes. Mientras que sí se registró paro en el 15,7% de ellas. Cabe aclarar que en el 15,1% de los casos este dato fue difícil de determinar. 
  • En la gran mayoría de las protestas no se registraron daños. En el 96,4% de los casos no se registraron roturas de bienes públicos, daños en paredes, personas heridas ni roturas de bienes de terceros. Solo se registraron daños en el 3,3% de las protestas. 
  • Las protestas más comunes fueron desarrolladas por grupos pequeños. El 29,4% de las protestas fueron “minoritarias” (de menos de 50 personas) y el 22% fueron “reducidas” (entre 50 y 100 personas). Por otro lado, el 17% fueron “grandes” (entre 100 y 500 personas) y el 9,8% fueron “muy grandes” (más de 500 personas). No disponemos de información o es difícil de determinar en el 21,9% de los casos.
  • Se desarrollaron varios casos de protestas “simultáneas”, es decir, reclamos en diferentes zonas del partido, realizados el mismo día y de manera coordinada. En el 18,4% de las protestas se produjeron acciones simultáneas, lo cual evidencia un cierto nivel de organización por parte de los actores para sostener actividades coordinadas. 
  • Una gran cantidad de protestas estuvieron vinculadas a otras, lo cual muestra un considerable nivel de conflictividad y organización. El 44,5% de las protestas se vincularon a otras realizadas durante el mismo mes, es decir, a otros reclamos en el marco de un mismo conflicto y demanda. Es decir, un poco más de 4 cada 10 protestas implicaron demandas sostenidas en el tiempo. Por su parte, el 49,4% de los reclamos no estuvieron vinculados a otros y en el 6,2% de los casos no hay información o el dato resulta difícil de determinar.
  • La mayor cantidad de protestas se produjeron en los meses que van desde abril a julio. En los meses de enero y febrero se registraron las frecuencias más bajas, momento a partir del cual empieza una curva ascendente que llega a su pico en abril y posteriormente desciende paulatinamente hasta diciembre. A su vez, el 90,3% de las protestas se produjeron en los días de la semana. 
  • Se destaca la importancia de las protestas que responden a dinámicas locales, es decir, que se desarrollan en el ámbito de un partido y que tienen un alcance limitado dentro de esa jurisdicción. El 70,2% de las protestas registradas responden a dinámicas locales, el 18,4% a dinámicas nacionales, el 7,5% tienen un alcance provincial y el 3,9% son regionales.

El informe completo en:
http://observaseguridad.fahce.unlp.edu.ar/informes/OBSERVATORIO2019.pdf

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