Perspectiva y perseverancia para afrontar las crisis y salir de la pandemia

Por Elizabeth Selva (MP 93695)

Hola muy buen lunes para todos: hoy vamos a reflexionar acerca de
varios temas. Es conveniente aceptar y decir lo que hoy le pasa a mucha gente: le pesa el confinamiento social, le duele a algunos la falta de trabajo, u otros sienten hambre, están los sin techo, la gente que ha perdido a familiares por el Covid 19, los niños y niñas que se quedaron sin mama por los femicidios que hubo durante este periodo de más de 100 días de cuarentena; esto lo digo a modo de empezar a practicar entre ustedes y yo semana a semana, el desarrollar la empatía social.

Semanas atrás lo hemos visto, me imagino estos escritos como semillas que siembro en cada uno de ustedes, que lo leen semana a semana, es mi forma de estar cerquita, algunos los conozco, a otros no; eso es lo que hace alguien que escribe para otros. Soy una acompañante de cada lunes, que los va guiando, conduciéndolos con fe, con esperanza hasta que se termine esta pandemia.

Espero poder ser esa voz que los guíe, los aliente, si alguno se anima esta semana a dejar algún comentario se los voy a agradecer así se a quienes acompaño. Desarrollar la empatía social es para comprender que mucha gente está en situaciones diferentes y cada situación es importante. Cada persona en este país es importante.

Nos conviene seguir siendo solidarios desde lo que cada uno puede y seguir siendo redes de hilos invisibles, entre unos y otros para contenernos y apoyarnos hasta que termine esta pandemia y después para reponernos como país; es algo que no podemos negar que necesitamos, tener conciencia de que esa va a ser la etapa siguiente. Por eso hoy les hablo de perspectiva y perseverancia.

En liderazgo, lo más conveniente es ir explicando a la gente en qué etapa estamos y como vamos a seguir direccionándonos. El esfuerzo que estamos haciendo, para quá está sirviendo; pero también explicar y ser claros con los daños colaterales que vamos a tener que afrontar.

Esta pandemia vino a visibilizar las desigualdades que sabíamos que estaban pero la verdad no se tomaba conciencia de la dimensión; la cantidad de barrios vulnerables, el tomar conciencia de que no hay una planificación a escala de cómo hacer que esos barrios y personas que viven en él estén con las posibilidades de crecimiento y desarrollo; esto que digo viene de muchos años, más de 20 años por lo menos o más.

Al hablar de perspectiva, me lleva a reflexionar que de cada crisis que hubo en nuestro país, siempre hubo daños colaterales. Creo que no se asumieron, ni se convirtieron en objetivos reales de cambio o planificación.

Para qué hablo de esto: es para tomar conciencia que de esta pandemia va a haber múltiples daños colaterales, que conviene empezar a ponerlos hoy como objetivos para abordar y superar. Sanar a la Argentina que va a quedar.

En qué datos me baso para decir esto, es una cuestión de mirar en retrospectiva los daños colaterales de crisis anteriores, que no se asumieron ni se visibilizaron como objetivos concretos a ocuparse. Por ejemplo de la crisis del 2001, que se salió adelante, uno de los daños colaterales puede haber sido la creación de muchos asentamientos de barrios humildes que ya había, se multiplicaron y no hubo una proyección a futuro de cómo convertir esos barrios que crezcan, no hubo una proyección de cómo educar en que seres humanos con valores se iban a criar a esas personas.

Cuando hablo de planificación no es solamente económica, es una ingeniería humana. A la Argentina le falta un proyecto de país, cómo queremos ser como personas: con valores, honestidad, trabajo, amor, verdad, perseverantes, volver a la cultura que traían los inmigrantes, la perseverancia, el trabajo y el querer ser buenas personas. La gente quiere volver a su normalidad: por un tiempo, esa normalidad ya no es posible.

Necesitamos mirar para adelante con perspectiva y a la vez aprender de los daños colaterales que no se sanaron en crisis anteriores, para qué: para poder tener visión y construir una argentina más justa y sin tanto dolor que a muchos no les importó, el daño causado.

Otro daño colateral de otra época dolorosa de nuestra querida Argentina, la dictadura argentina: los secuestros y desapariciones de mucha gente, llevar a cabo tales actos de lesa humanidad. Cuantas personas que pensaban, generadoras de pensamiento crítico asesinaron, cuantas familias destrozadas por el dolor de no saber donde estaban sus seres queridos.

Recuerdo hace más de 20 años cuando iba a la Facultad de Psicología en la UBA. Al entrar, en una de las paredes, la larga lista de estudiantes desaparecidos y así como este ejemplo, en tantos otros lugares.

Escribir esto duele, pero conviene tener memoria, para saber que somos un pueblo que siempre salió adelante. Observar esto a la distancia y en perspectiva, aparte de todo el dolor que trajo, hubo una desmembración de una parte de la sociedad, cuanta gente que no está y que con sus ideas podía ayudar a construir el país.

De esas acciones, grandes daños colaterales que como sociedad de a poco y a través de muchísimos años se van sanando. Pero, por ejemplo a nivel psicológico, se instaló la idea que parecía que pensar estaba mal, que si pensabas diferente desaparecías. De cuantas crisis salimos, sé que los que están leyendo es tal vez un poco duro, lo que escribo, también es un llamado a decirles y hacerles recordar que somos un país resiliente, que podemos enfrentar la adversidad, el dolor y transformarlo en fortalezas para seguir adelante.

Para salir de esta pandemia y enfrentar los desafíos post pandemia necesitamos mirar la situación con perspectiva y perseverancia. Este es un valor pendiente de las generaciones de hace 20 años atrás mínimo, desarrollar la paciencia, la perseverancia. Acá hay que seguir formándose, hoy quien tenga un teléfono celular puede hacer cursos gratuitos, lo que sí hay que tomar consciencia es de que muchos van a tener que reinventarse laboralmente.

El esquema de depender de otros, el argentino siempre espero y espera que papa Estado le solucione la mayoría de las cosas y nosotros necesitamos ser pensadores, con personalidades proactivas, tender puentes entre unos y otros para salir adelante. Hay una generación de mucha gente, híper trabajadora que está acostumbrada en que hay períodos que les fue bien, se caen por la economía de un país y se vuelven a levantar a fuerza de trabajo y perseverancia y les vuelve a ir bien. Necesitamos que esos valores: trabajo, perseverancia, honestidad, amor por lo que uno hace sean cimientos de las personalidades de un país. No alcanza con algunos pocos, se necesita el esfuerzo de todos.

Determinar, aparte de un modelo económico, un modelo de qué tipo de personas queremos ser en el país, con que valores. Esto hace mucho tiempo que no nos planteamos como sociedad, no tiene que ver con un modelo o partido político, esto tiene que ver con el grupo humano, el conjunto de almas que constituyen un país.

Esto es entre todos, esto no es decisión de un presidente, esto es el compromiso por ser mejores personas, en cada familia, cada hogar. Para evolucionar como país hay conductas que se tienen que acabar, la
mediocridad, estar mirando todo el tiempo para afuera lo que hace el otro, lo que logró otro. No se concentra en el compromiso de su crecimiento como personas, el valor de la lectura, del estudio, que abre puertas a poder pensar, a poder aprender el argentino mediocre, piensa que porque se compra el mejor auto, porque tiene mucha plata a cualquier precio, se cree superior, esto se tiene que acabar.

De esta pandemia necesitamos salir desarrollando valores: en estos próximos días que se vienen, el endurecimiento de la cuarentena para bajar la barrera de contagios necesitamos desarrollar la perseverancia, la paciencia, el amor por nuestros hijos, nuestros amigos, la determinación que vamos a salir adelante, necesitamos seguir generando emociones de tranquilidad, por poder conservar nuestra salud mental.

Se están haciendo muchas obras en torno a la salud pública y es una planificación interesante para el hoy y sentar bases de una Argentina más justa en lo que se refiere a salud. Se necesita seguir trabajando el desarrollar fortaleza, persistencia y perseverancia y transmitirle estos valores a nuestros niños, jóvenes y adultos jóvenes, es un gran aprendizaje por hacer, nos quedan unos meses por atravesar, necesitamos tener la perspectiva y la visión positiva que dentro de poco esto se va a terminar.

Les dejo un lindo cuento que se llama “Las Ranitas en la Crema” y muestra hoy dos perfiles de personalidad: el aflojar, desanimarse y dejar de intentarlo y lo que es realmente una personalidad proactiva, con objetivos claros y perseverante. Deseo que entre todos podamos hacer un país con personas con valores optimistas, perseverantes y que en algún momento nos podamos juntar en alguna charla, una conferencia y compartir. Entre todos nos acompañamos y salimos de esta pandemia.

Un Cálido saludo | @licelizabethselva

LAS RANAS EN LA CREMA

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían, era imposible nadar en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio las dos patalearon en la crema
para llegar al borde del recipiente, pero era inútil, solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar.

Una de ellas dijo en voz alta: -“No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por este esfuerzo inútil”. Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez. Siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, quizás más persistente, o quizás más tozuda, se dijo: -“No hay
caso! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, ya que
la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora”, y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. Horas y horas! Y de pronto… de tanto patalear y agitar, agitar y patalear…La crema se transformó en manteca. La rana sorprendida dio un salto, y patinando llegó hasta el borde del pote.

M. Menapace. Autor del cuento.

5 pensamientos sobre “Perspectiva y perseverancia para afrontar las crisis y salir de la pandemia

  1. Buenas tardes!!
    Como de todos los comentarios anteriores siempre aprendemos a sobreponernos con ese granito de arena semanal. Muchas gracias…Pero este llega a movernos con más
    ganas, para seguir pataleando hasta llegar al borde seguro y no hundirnos!!
    Muchas Gracias Elizabeth 💖🇦🇷

    1. Muchas gracias silvia!! Me encanta que esperen los lunes para leer y aprender!! Vamos a salir adelante y va a ser todo aprendizaje!!! Lic. Elizabeth Selva

  2. Buenas tardes
    Agradezco cada lunes leer las reflexiones que nos da la Lic.Selva.
    Realmente son muy reparadoras para los momentos que estamos viviendo.
    Abrazo.

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