Expropiaciones, Coronavirus y espionaje

Por Aldo Hernando

Vicentin, pico de contagios, dichos de Berni, Insaurralde contagiado de Coronavirus, espionaje, Macri, Cristina, La Cámpora, barrios populares, aislamiento, distanciamiento, salidas recreativas, fases, crisis económica, dólar, inflación.

La semana que pasó fue agitada. Comenzó el lunes con el anuncio del Presidente Alberto Fernández de la intervención de la empresa agroexportadora Vicentin, ubicada en Santa Fe, y el viernes se confirmó que el Intendente de Lomas de Zamora se contagió de Coronavirus. Debido al contagio de Insaurralde, el ministro Daniel Arroyo se realizó el hisopado y también se lo hizo Federico Thea, pero ambos dieron negativo.

Una semana con realidades distintas en la provincia de Buenos Aires. 37 municipios pasaron a nueva fase y ahora deben cumplir un distanciamiento social, preventivo y obligatorio, Olavarría tuvo un rebrote de casos y todos imploran que en el gran Buenos Aires resista el sistema sanitario. Por eso desde el gobierno bonaerense quieren volver a fase 1 y critican a Rodriguez Larreta por permitir que la gente salga a correr. No se entiende como afectaría a la provincia de Buenos Aires que la gente salga a correr en Capital Federal. Por otro lado, el Jefe de Gobierno porteño por ahora quiere esperar para tomar una decisión.

El Gobernador Kicillof prefiere seguir en la pelea con su par de Capital Federal o hablando del pasado. La pandemia demostró no sólo las debilidades del Estado que supimos construir sino también la altura y el conocimiento de los políticos que nos gobierno. La gestión de Kicillof parece no arrancar. El Gobernador se encierra y no escucha, pareciera ser el reclamo de muchos.

Dos ministros sobresalen del resto, Andrés Larroque y Sergio Berni, dos funcionarios operativos, que conocen el territorio o escuchan a quien lo conoce. Uno responde a Cristina, el otro pertenece a La Cámpora. Desde que arribó el ex diputado nacional por Capital Federal al Ministerio de Desarrollo de la Comunidad le imprimió otro dinamismo a la gestión. Y lo mismo Sergio Berni, quien comenzó a tener más protagonismo. Ambos por momentos parecieran estar más activos que el propio Gobernador.

Entre Vicentin, la ley de alquileres aprobada esta semana en el Senado de la Nación y la causa por espionaje, la pelea entre oficialismo y oposición, luego de la paz política, vuelve de a poco a instalarse. Juntos por el Cambio, por ahora, se mantiene unido. Ayer reaparecieron en escena dos de sus fundadores, del ala dura de la coalición, Mauricio Macri y Elisa Carrió, denunciando “atropello institucional”. Mientras tanto, esta semana también fue ungido como auditor general de la Nación Miguel Angel Pichetto, otro de los duros. Pareciera ser el juego del policía bueno y policía malo. Lo cierto es que por el momento Juntos por el Cambio está firme y unido.

Por el lado del Frente de Todos, donde también pareciera haber halcones y palomas, las relaciones de fuerza se notan cada vez más. Distintas miradas sobre la economía y qué políticas se deben llevar a cabo. El peronismo sabe que ganó en unidad, y ese es su mayor valor. Un jugador clave en esta unidad es Sergio Massa, que poco a poco pareciera ir recuperando terreno en la arena política y quizás busque erigirse como una nueva prenda de unidad entre el camporismo y el peronismo tradicional. Pero para eso aún falta bastante.

El tercer espacio, Consenso Federal, será uno de los sectores clave en la ley de expropiación de la empresa Vicentin. Lavagna y sus tres diputados se manifestaron en contra. Pero habrá que ver que hacen los cuatro diputados de Schiaretti, que hasta ahora han jugado con el oficialismo. El socialismo, por su parte, anunció que votará a favor. Otro sector clave el del mendocino José Luis Ramon y también los dos diputados del Frente de Izquierda. En el Senado de la Nación el oficialismo la tiene más fácil.

La vuelta a clases, el turismo, la situación económica, la vuelta del fútbol, la cultura, la inflación, el dólar, la deuda externa son algunos de los temas que están esperando definiciones del gobierno nacional. En provincia también la situación económica es acuciante y el gobierno ve con mucha preocupación lo que pueda ocurrir en los barrios populares del gran Buenos Aires.

La provincia tiene 1500 barrios populares, otra gran deuda del sistema político bonaerensey nacional. Sería bueno que la pandemia nos haga reflexionar y se encare de una vez por todas la urbanización de estos barrios para que sus habitantes tengan condiciones dignas de vida.

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