Día de la Madre en pandemia

Por Elizabeth Selva*

Lunes 18 de Octubre de 2020 – ¡Muy buen lunes para todos! Muy feliz día para todas las madres, se celebró ayer nuestro día y hoy vamos a reflexionar cómo es en contextos de pandemia celebrar una fecha especial como esta. Observar si estamos aprendiendo y tomando la conciencia de estos temas, si estamos desarrollando nuevas conductas protectoras con el alto nivel de contagios que hay.

El sábado hubo cerca de 13.510 contagios de Covid-19, conviene desarrollar conductas para lo que hoy son las celebraciones de fechas especiales. Sabemos por la información que se nos brinda que parte de la gran cantidad de contagios es por reuniones sociales en ambientes cerrados.

El sábado a la noche publiqué una reflexión por una de mis redes sociales reflexionando y pensando lo siguiente: ¿Qué pensas que conviene mañana domingo, con la cantidad de casos que hay?, ¿tiene sentido juntarse a almorzar sabiendo que con nuestras conductas podemos dañar a otros?, ¿si somos asintomáticos súper contagiadores? A los argentinos en general les gusta transgredir y pensar en sí mismos.

Con 13.510 casos positivos el sábado, ¿estamos en una situación de hacer reuniones sociales, nos conviene?. Esta pandemia vino a mostrar quien puede pensar en la totalidad y también visualizar quienes siguen pensando en sí mismos y no les importa el otro.

Hoy vamos a reflexionar sobre cuales son las conductas adultas cuando hay una celebración durante una pandemia, estos son aprendizajes que conviene incorporar hasta que pueda haber una vacuna.

Por otro lado, vamos a pensar más allá de la fecha social y comercial, cuál es la función de una madre desde un lugar adulto y espiritual en la vida de una persona, fundamental en las primeras etapas de la vida y su niñez hasta la adolescencia, para que esas personas puedan tener la confianza, el amor y la valía que necesitan para ser almas sanas y puedan sentirse seguras en un mundo tan incierto. Cuál es la verdadera función de una madre: es el vehículo que nos permite llegar a este plano de realidad.

Desde que nacemos nos entiende, decodifica que necesitamos, nos alimenta, protege, nutre, es el sostén. Desde un lugar adulto, es quien necesita preparase para preparar a sus hijos emocionalmente, empáticamente, con valores por la vida. La que enseña, da protección, guía, aliento.

Sinceramente, desde que empezó esta pandemia del Covid-19, quien no pudo profundizar y entender que todas las fechas comerciales son una construcción social; y de verdad necesitamos despertar de todas las ilusiones que nos crean y vivir desde lugares con conciencia y aprender la profundidad o importancia de estos vínculos para formar almas sanas y mejores sociedades.

Vivimos confundidos, con distorsiones cognitivas. Creer que en plena pandemia voy a celebrar el día de la madre como el año anterior, que nos podíamos juntos todos a almorzar, no llegamos a un nivel de conciencia, de que este es un año distinto. Las variables y el contexto cambió, por lo menos este año conviene aceptar que es distinto.

Desde un lugar más profundo uno puede juntarse con la madre en una plaza, por cierto hoy (por ayer) estuve en un parque y había gente reunida con sus barbijos, su alcohol en gel, con distancia, grupos de 4 y 5 personas; nos conviene tomar conciencia de lo que sí se puede hacer, lo que es más protector. De verdad si la gente no toma conciencia de las nuevas conductas a implementar, no van a bajar la alta cantidad de contagios, es alarmante la falta de comprensión de mucha gente.

Me encantaría poder escribir que este mes vamos a bajar la barrera de los contagios; es responsabilidad de la sumatoria de todas las personas. Si uno se quiere reunir con alguna persona lo más conveniente es fuera de la casa, en un lugar abierto, un parque, una plaza, con los cuidados necesarios, caminando con barbijos por un parque, esto es amor.

¿Qué es amar? Para decirlo de una manera sencilla amar es cuidar a quien queremos, de no contagiarnos y de no contagiarlos. Esta sociedad actual viene con las líneas matriarcales muy rotas, este año dentro de la pandemia es muy triste la gran cantidad de femicidios que hubo.

Estamos equivocados si creemos que los femicidios sólo tienen que ver con la violencia machista. Una parte sí pero, por otro lado, con relación a las líneas intergeneracionales de mujeres desprotegidas, sin recursos, carentes de afecto y nacidas en contextos violentos, donde no se les pudo dar la confianza, seguridad básica, amor. No hablo de una generación sino de por lo menos tres generaciones de mujeres con faltas de modelos protectores, nutritivos, de falta de ayuda a que las sacaran de esos contextos tóxicos para que pudieran crecer mejor.

Generaciones de mujeres desprotegidas por sus propias madres y padres, de vivir con la fantasía que un hombre es un príncipe azul y que las va a rescatar. La tristeza de estos femicidios dentro de este contexto de pandemia, cuantas niñas, niños, jóvenes se quedaron sin madre porque el padre de ellos o una nueva pareja las mató. Es un sentimiento de mucho dolor, quién va a ayudar a sanar ese dolor de estos chicos.

Los daños colaterales de la pandemia no son observables hoy, necesitamos ser figuras nutritivas y protectoras para muchos sectores de la sociedad. Necesitamos preparar a las mujeres para salir adelante por sus propios medios, que estudien, que se formen, no se puede pensar en quedar embarazada y pensar que papa Estado va a seguir dando planes; eso es una de las cuestiones que está matando a esta sociedad.

La pandemia visualizó mucho de lo que veníamos negando, reflexionar lo importante que es la construcción del vínculo ser madre o ser padre; aprender a dejar de ser títeres dormidos de la sociedad, los adultos somos los responsables de la formación y educación en valores de nuestros hijos.

En pandemia sé que es complejo el rol materno con los chicos la mayor parte del tiempo dentro de casa. Es muy importante, me atrevería a decir más importante que en años anteriores, poder ser quien los escucha, que piensan, que necesitan, que sienten.

Poder contener y alentar a nuestros hijos e hijas, hoy el contexto es muy distinto al que conocíamos y la protección y bienestar emocional es nuestra responsabilidad; ellos hoy no cuentan con sus actividades fuera de casa, las horas dentro del cole, su seño para darles un abrazo, sus amigos. Somos nosotras esa fuente de nutrición, sé que es arduo, complejo; es parte de contener a esas almas, que son nuestros hijos.

Por otro lado es muy importante tomar conciencia, restaurar y valorizar las distintas generaciones de mujeres: madres, tías, abuelas, amigas convendrían que estén como lazos de motivación, sostén, apoyo; al igual que el rol protector de los hombres. Hoy los aprendizajes están enfocados al rol materno y restaurar las líneas matriarcales.

Es un año distinto, seguro que ayer fue un domingo diferente para muchas personas que perdieron a sus madres a razón del Covid-19 y por otras enfermedades. Mi mensaje de amor y apoyo a todas esas personas que perdieron a sus mamas; escribo y vienen a la mente madres de amigas de Argentina, de México que fallecieron en estos meses; y seguro son momentos tristes, momentos duros, son momentos complejos a nivel mundial. Este año celebrar el día de la madre desde un lugar espiritual y desde un lugar más profundo, es valorizar a las madres que están bien y con vida.

Honrar y valorizar a aquellas que ya no están en este plano de realidad. Que están en nuestro corazón, cuando recordamos la vida compartida, los momentos, las enseñanzas. Después de todo lo anteriormente escrito, poco importa juntarnos a almorzar, podíamos reunirnos en una plaza, pasar a llevarles un regalito compartiendo un ratito ese momento, lo importante es la intención y el afecto que les podemos hacer llegar.

Una amiga me dijo «hicimos un zoom y me pareció genial». Un aprendizaje muy importante de la pandemia es que el afecto llega a la distancia, el amor desde un lugar sano llega a cualquier lugar. Necesitamos madurar como sociedad, dejar los deseos caprichosos y poco protectores de lado y entender que conviene multiplicar, triplicar las acciones con conciencia.

Es un año distinto, igual o más valioso que los anteriores, es aceptar que estamos viviendo en contextos con obstáculos a superar. Nos conviene ser inteligentes y cuidarnos entre todos para bajar la barrera de contagios. Las acciones con cuidado y conciencia nos acompañaran hasta el día que haya una vacuna.Nosotros somos responsables de cuidar nuestra salud.

Me encantó compartir este espacio con ustedes, espero haber podido ser de utilidad y llagar al alma de cada uno de ustedes. Un cálido saludo.

*Lic. Elizabeth Selva (Mat. Prov. 93695) | Psicóloga Nuevas Ciencias de la Conducta.

4 pensamientos sobre “Día de la Madre en pandemia

  1. Sin dudas, deja mucho para reflexionar ya que en este contexto atípico hay reacciones y emociones que son poco comunes en nosotros y sin dudas, hay que saberlo manejar. Muy buen artículo Eli!

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