Debemos pensar un nuevo paradigma en materia ambiental

Por Aldo Hernando

Domingo 23 de Agosto de 2020 – «Hoy es el día del sobregiro ecológico. A nivel mundial, ya consumimos más recursos de lo que los ecosistemas pueden renovar en un año. A partir de hoy, nos comemos nuestro futuro y el de las próximas generaciones. Pero además, no todos los países tienen el mismo gasto». (Micaela García– 22 de Agosto de 2020 en Twitter)

Ya no podemos seguir contaminando la Tierra. Debemos hacer algo. No podemos continuar con las inversiones millonarias que prometen un progreso que nunca llega y trae como consecuencia la destrucción del ambiente. Beneficios para pocos y miseria para muchos.

En estos momentos en el Congreso de la Nación hay varios proyectos para una ley de protección de los humedales en la República Argentina, ecosistemas vitales para mitigación de inundaciones, entre otras cosas. Por supuesto que la mayoría de la política partidaria legislativa y los medios hegemónicos no lo abordan con el mismo énfasis con el que abordan la reforma judicial.

En la provincia de Buenos Aires funciona el Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS), que recibe varias denuncias sobre su mal funcionamiento, como lo hacen desde la asamblea de vecinos contaminados de Berisso, Ensenada y La Plata cuando denuncian la contaminación de COPETRO, ubicada en la ciudad de Ensenada. Una denuncia que atraviesa las distintas gestiones provinciales.

La política ambiental no está suficientemente desarrollada en la agenda legislativa y ejecutiva, pero sí en la de cada vez más personas. Pareciera que para gran parte de los políticos no es una prioridad el ambiente. Pareciera que no tienen un plan ambiental ni tampoco se molestan en intentar mostrar un atisbo de uno.

En este sentido, es destacable el comienzo de la gestión del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, quien está activo en los problemas ambientales que surgieron en las últimas semanas, como los incendios en el Delta del Paraná o respondiendo las críticas por el posible acuerdo para la exportación de cerdos a China. De todas formas sería bueno que se efectivicen esas participaciones en políticas activas que logren atravesar el eje de los otros ministerios.

La transversabilidad es el camino. Todas las áreas del gabinete económico deberían contar una perspectiva ambiental. Hay que comenzar a pensar un nuevo paradigma de desarrollo, pensar en una Argentina con una mejor calidad de vida, que por ahí crezca menos de lo que los estándares internacionales piden o la hegemonía económica considera pero donde se pueda respirar un aire más puro, ingerir alimentos más sanos y donde el agua no esté contaminada.

El famoso progreso que prometieron las grandes multinacionales de la minería y el agronegocio benefició a unos pocos y perjudicó a muchos más. Tal vez sea un buen momento para pensar otro modelo, otra forma de relacionarnos con el ambiente, porque somos parte de éste.

Somos biósfera. Los seres humanos no somos los únicos habitantes del planeta. Antes que los primeros homo sapiens ya existía el mundo. Por eso debemos repensarnos y evaluar nuestro impacto en el ambiente. No puede ser que sigamos destruyendo el planeta como lo estamos haciendo.

Ya consumimos lo que los ecosistemas pueden generar en un año. Lo que consumamos de acá a fin de año se lo estaremos sacando a las generaciones futuras. Depende de nosotros que esto no siga sucediendo. Cada vez es más grande el movimiento ambientalista que busca un nuevo modelo. Es tiempo que la clase política tome el asunto como un eje fundamental tanto en los poderes ejecutivos y legislativos.

El OPDS debe tener un rol más destacado en la política provincial y cumplir mejor su rol de veedor de las normativas ambientales. Pero también debería ser uno de los puntales del nuevo paradigma económico, uno más amigable con el ambiente. Donde el ser humano sea uno más en la naturaleza. Estamos a tiempo de cambiar las cosas. No maltratemos más nuestra casa.

Una de las cuestiones que se deberían reforzar es el reciclaje y el tratamiento de los residuos. No se puede seguir sosteniendo un sistema de recolección de residuos como el que tenemos. El gobierno, en conjunto con las organizaciones sociales, universidades y la sociedad en general, debiera pensar uno nuevo que recicle más y vuelque menos basura a los rellenos.

Otra cuestión que también habría que comenzar a realizar, y que nos involucra a todos, es comenzar a pensar mejor en lo que consumimos y cómo lo hacemos. Podríamos empezar por consumir menos plástico de un sólo uso. Llevar nuestra propia bolsa de tela al supermercado, entre muchos pequeños gestos que se pueden transformar en grandes revoluciones.

Podemos tener un mejor sistema de residuos, podemos reciclar más y consumir mejor. Pensar en nuestra salud. Usar más la bicicleta que el auto. Caminar más. No tirar basura al piso. Exijamos políticas ambientales pero también aportemos nosotros para que las cosas cambien. Cada vez son más quienes deciden creer que es posible.

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