Victor García Costa: «El capitalismo está en una crisis terminal»

Por Federico García

Hablamos con el histórico dirigente socialista, director de La Vanguardia, concejal, secretario general del Partido Socialista Popular (PSP), heredero del Partido Socialista Argentino de Alfredo Palacios, Alicia Moreau de Justo, Carlos Sánchez Viamonte, y Julio V. González. Dueño de una biblioteca de más de 100.000 ejemplares. Conoció a Francois Mitterand, Willy Brandt, Olof Palme, Juan Francisco Peña Gómez, y Leonel Brizola. Autor del bestseller Alfredo Palacios: entre el clavel y la espada.

Su primer cargo político fue en la Comisión de Biblioteca de un barrio, ¿cómo es su relación con los libros, cómo empieza?

De muy pibe. Mi padre era periodista, tenía una biblioteca importante y a lo que jugábamos mi hermana mi papá y yo era agarrar un libro de la biblioteca de mi papá, él se ponía en otra habitación y nosotros le leíamos, y él nos decía de que libro era. Así que yo me familiaricé con el libro de muy chiquito. A los ocho años yo ya estaba en el tema. Además las vinculaciones, mis compañeros, mis amigos, todos estaban vinculados de una u otra manera estaban vinculados al arte, al teatro, al libro. Así que ese fue el medio en el que yo me desenvolví.

A los diez años un amigo mío que se llamaba Sigfrido Samet. El padre, Jacobo Zamet, fue uno de los primeros libreros editores que hubo en las Argentina. Hubo tres editores, los tres judíos, uno de ellos Samet, el otro Manuel Gleiser y hay un tercero fueron los primeros editores. Un hijo de Jacobo, Sigfrido, se le ocurrió sacar una revista. Él tenía doce años y yo tenía diez. Una revista para niños hecha por niños que se llamó inicialmente “Pulgarcito”, y después como hubo problemas con el nombre porque alguien cuestionó, se llamó “Fulanito”. En esa revista yo empecé a escribir, la revista salió un par de años, se vendía en los kioscos. Así que yo estuve vinculado al libro, el periodismo.

En el periodismo ha hecho una vasta carrera

Menos para Clarin, he escrito para todos los diarios argentinos. Para La Prensa, La Nación, La Razón, menos para Clarín.

Y también fue director de La Vanguardia, ¿cómo fue esa experiencia?

Primero fui secretario de redacción con grandes directores. Con la doctora Alicia Moreau de Justo, después con Pablo Lejarraga, un abogado de Buenos Aires. Yo fui secretario de redacción y luego director. Lo que pasa es que en los partidos se hacía una suerte de carrera, nadie aterrizaba a un cargo o una candidatura a diputado nacional o concejal. Se hacía una carrera política, tenías que abonarla con militancia, con capacidad, con obra.

¿Cómo fueron sus inicios en el Partido Socialista?

Empecé a militar en un Centro. Estaba en la calle Humberto Primo 1175. En ese centro comencé a militar yo y en ese centro me conecté con un gran dirigente del partido, un maestro, se llamaba Carlos Sanchez Viamonte. Platense, profesor en la Universidad Nacional de La Plata, de la Universidad de Buenos Aires, maestro del derecho constitucional. Me vinculé en el Centro, donde era afiliado igual que yo. Empecé a ayudarlo, a trabajar con él y fui su secretario durante quince años. Yo dejé de ser secretario de él cuando me incorporé alñ Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires como concejal.

No quiero llamarlo carrera política porque no es una carrera, pero es un camino que hay que ir jalonando con hechos. Por lo menos en mi tiempo.

¿De aquellos tiempos a hoy en que cree que cambió la política?

En todo. Hoy hay una crisis, los partidos viven una profunda crisis, que no la quieren reconocer pero que existe. Los partidos no tienen prácticamente organización. Eso no lo vi nunca. Los partidos eran organismos con sus asambleas, sus reuniones semanales, con sus periódicos. Que partido político tiene periódico hoy, uno o dos. Así que los partidos viven una crisis, no ha habido como reemplazarlos que es lo dramático. Por eso se producen en el mundo todos esos fenómenos de masas que tienen un cierto contenido de apoliticidad, son más bien antipolítica, lo que es un error.

Yo no conozco hasta hoy un mecanismo para mediar entre la voluntad del pueblo y las instituciones que los partidos políticos. Lo que hace que cuando nos llenamos la boca de la supuesta democracia que se dice que vivimos, sea otra falacia. Los partidos políticos no se reúnen, el Congreso no existe, el Poder Judicial es una banda y el Poder Ejecutivo otra banda. Son bandas. Así que esta es la realidad en la que vivimos, por eso yo me rio cuando hablan de democracia, una ficción, no hay democracia. Cuando se le miente a la gente, se le dice  que va a hacer una cosa y se hace todo lo contrario. Eso es lo que yo veo lamentablemente. Por eso estoy impulsando a la reconstrucción del Partido Socialista en Argentina.

¿Cómo ve al Partido Socialista?

El Partido Socialista sufre las consecuencias. Sacando algunos partidos provinciales, como el Partido Socialista Auténtico de Chubut que tiene organización, local propio. El resto, no digo que sean sellos, son grupos, y cada grupo defiende su kiosco, que es lo dramático. No tiene la gran visión que tuvieron los fundadores de partiendo de pequeños kioscos unir esos kioscos y construir un gran partido. Hay un gran egoísmo. Pero bueno, yo me he lanzado al último aporte que le puedo hacer al socialismo al cual le debo personalmente todo. A mí el partido me dio todo.

¿Y en qué consiste el aporte?

Reunirme con los compañeros, hablar con ellos, hacerles el análisis de la situación política. Decirles en que mundo vive la humanidad, el desprecio que hay por las cosas, las consecuencias que eso puede tener.

¿Cómo cambió el mundo, y cómo se convive con esa crisis?

Vivimos en una crisis. El capitalismo está en una crisis terminal. El desprecio por el hombre ha llegado a límites inimaginables, destruyen alegremente el hábitat, destruyen el mundo en el cual vivimos y nadie se calienta. Están haciendo pedazos la Tierra, están liquidando las aguas, están haciendo un horror y el mundo sigue para adelante como si nada. Así que veo una situación de crisis de los partidos políticos, crisis de los gobiernos porque no hay más que mirar alrededor, lo que pasa en Chile, en Ecuador, en Brasil.

Y después cualquier país con un poco de fuerza, llámese Estados Unidos o como se llame, decide intervenir militarmente en un país, matar a sus dirigentes y siga para adelante. Ese es el mundo  en el cual vivimos, no tenemos que ser hipócritas, tenemos que analizar la realidad tal cual es. La realidad que vivimos es crisis de los partidos, de los gobiernos, crisis económica profunda y una desaprensión absoluta por la supervivencia en el hábitat.

No interesa el hombre, tampoco interesa la Tierra, por eso gastan millones de dólares en un supuesto avance por el espacio, lo que andan buscando es un lugar donde ir a vivir. A ver donde hay agua para poder vivir, porque el sistema actúa así. No actúa en términos de días, de meses, de años, actúa en términos de generaciones. El capitalismo es consciente que la Tierra puede no sobrevivir y en función de ellos desarrolla parte de sus actividades. La búsqueda incesante de un lugar adonde se puedan ir.

Lo traigo nuevamente al país, usted mencionó que la deuda al FMI habría que denunciarla.

Yo lo creo que hay que investigar, además esa deuda se contrajo sin intervención del Congreso. Hay una alta complicidad del Fondo Monetario Internacional, que le traído sus propias consecuencias porque el desplazamiento de su directora no ha sido por un ascenso de categoría. Ha prestado el 70% del dinero del Fondo, se lo ha prestado irresponsablemente a un país que no está en condiciones de pagar, porque esa deuda no se puede pagar.

¿Hacia dónde cree que vamos?

Si aceptamos las teorías de Marx el mundo va a ir hacia el socialismo, yo creo que el mundo va a ir hacia el socialismo, con los socialistas, contra los socialistas y a pesar de los socialistas. El mundo va a ir hacia el socialismo. Lo que ha pasado en Chile es una muestra de que los pueblos llega un momento que no soportan. Lo que puede costar es mucho dolor y mucha sangre, que es otro problema.

En ese contexto, ¿cómo imagina el rol del socialismo?

El socialismo no tiene la fuerza ni la organización que debería tener desde hace mucho tiempo. Vengo bregando por esto desde hace mucho tiempo, diciéndoselos. En 1966 denuncié el golpe militar 23 días antes y dije lo que iba a pasar. Perdí la votación 27 a 1. Está en los diarios de sesiones. Denuncié el golpe, lo que se venía, lo que iba a pasar con la universidades, con la represión. Perdí la votación. Uno porque estaban en el fragor y otro de imbéciles consuetudinarios. El último proyecto que trató el Concejo Deliberante, que no volvió a reunirse hasta que cayó el golpe militar, es el mío. Pronunciamiento del Cuerpo contra el golpe militar que se avecinaba. En 1976 me cansé de dar charlas por los centros de ¿por qué no al golpe?, antes del golpe por Canal 7 denuncié el golpe y dije lo que iba a venir y vino. Y hoy digo esto, ¿a dónde vamos?, ¿los tipos alegremente pueden pasar por la función pública, endeudar al país, llevarse la guita a paladas y nadie va a decir nada? Yo creo que todo esto debería ser analizado y tener una decisión política. Otra cosa, he tenido una consecuencia política muy grande con respecto a mi posición. En la década del 60 hubo el primer acercamiento entre partidos políticos de Argentina que se llamó Asamblea de la Civilidad, primer contacto.

En esa época yo plantee lo siguiente al partido, nosotros somos el partido de los trabajadores pero los trabajadores son peronistas, ¿qué hacemos? Desde ese momento yo me dediqué a buscar un acercamiento del partido con el peronismo, 1961. Por eso estuve en La hora del pueblo en el 71, por eso votamos a Perón en el 73. He sido consecuente con esa posición. Mi posición política es clara. Según dice un destacadísimo periodista que se llama Armando Vidal, el decano de los periodistas parlamentarios, dice que yo soy un sobreviviente de la “generación del abrazo”, cosa que es cierta, y yo he sido consecuente con esa posición. Así que desde el punto de vista de donde está mi corazón y mi cabeza está clara.

Hay que sacarse el kiosquito de la cabeza y pensar en la constitución de un gran partido socialista. Que hace falta, es la voz que falta, sin sectarismos, que sea capaz de marchar junto a los trabajadores, que son peronistas.

7 pensamientos sobre “Victor García Costa: «El capitalismo está en una crisis terminal»

  1. Excelente entrevista a una persona con una trayectoria de vida basada en el conocimiento profundo , etica, claridad ideologica elevada y compromiso social. Un grande con la humildad de los grandes que sigue con su pasion por lograr expandir ideales de equidad y justicia social apostando al maravilloso socialismo . Un reportaje y un entrevistado impecables par destacar.

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