Patricio Lorente: «Está funcionando el 96 % de las cátedras de la UNLP»

Foto: Mauricio Nievas (Clarin)

Por Federico García

¿Cómo se encuentra transitando la Universidad Nacional de La Plata? En una nota anterior, las distintas agrupaciones estudiantiles contaron cómo estaban desarrollando les estudiantes las cursadas durante el Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio. Una situación extraordinaria que afecta tanto a estudiantes como docentes y no docentes. En esta oportunidad, Red Baires se comunicó con Patricio Lorente para que cuente, en términos generales, la cotidianeidad de la Universidad durante esta pandemia. También se refirió a la pospandemia, al vínculo de la Universidad con la región y al ranking que publicara la QS World University Rankings.

-¿Cómo se están desarrollando, en términos generales, las cursadas en la Universidad Nacional de La Plata?

De las aproximadamente 2100 cátedras que tendrían que funcionar este cuatrimestre está funcionando el 96 % . Hay algunas que no pueden realizarse a distancia, pensemos en el ciclo clínico de Ciencias Médicas o Ciencias Veterinarias. Esto no significa que se estén desarrollando con normalidad, hacer una transición en tiempo récord de modalidad presencial a una modalidad a distancia implicó una cantidad de desafíos para los cuerpos docentes y para los estudiantes, pero estamos muy satisfechos con ver a la Universidad funcionando casi a pleno en lo que hace a la actividad académica.

-Con respecto a la brecha digital, ¿han tomado alguna medida para intentar achicarla?

Apenas comenzó el Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio empezamos a realizar gestiones frente a las compañías de celulares para que se bonificara el consumo de datos cuando se navegara sobre plataformas de la universidad, y eso también fue recogido por el Consejo Interuniversitario Nacional, por la Federación Universitaria Argentina.

Se logró primero liberar los datos para todas las plataformas que estuvieran sobre un dominio de la Universidad Nacional de La Plata (unlp.edu.ar) y muy rápidamente se extendió a todos los centros educativos del país. Esto es una parte de la cuestión, la conectividad, la otra es contar con el equipamiento adecuado.

Muchos de nuestros estudiantes la única forma que tienen de acceder a los contenidos es por medio de un celular y si bien eso permite la interacción mínima para asistir a una clase por videoconferencia, muchas de las clases consisten en leer textos extensos y escribir; en ese sentido gestionamos un programa de becas por el que se va a becar a los estudiantes con una computadora o una tablet con teclado, para poder disminuir lo más posible esto que es una dificultad concreta.

-Con respecto al dictado de las clases, ¿se ha establecido algún criterio general o cada Facultad decide el suyo?

Cada Facultad, y en particular cada cátedra, lo define. Hay facultades que al inicio de esta situación tenían plataformas propias de aulas virtuales y otras que no. Hay algunas que por sus características desarrollaron gran parte de su contenido mediante videoconferencias sincrónicas o asincrónicas, pero otras usaron más otro tipo de plataformas que permiten una interacción asincrónica por escrito. Influye mucho las características de cada materia, no hay un criterio homogéneo.

Lo que hay es una cantidad de herramientas que se ponen a disposición de los docentes, y al mismo tiempo lo que se hizo desde la Dirección de Educación a Distancia de la Universidad es ofrecer instancias de capacitación para los docentes, para que puedan no sólo capacitarse en el manejo de las distintas plataformas sino también poder evaluar cuales herramientas y plataformas les son más útiles para poder dictar sus clases y eventualmente para poder evaluar.

-¿Ha habido algún tipo de deserción entre los estudiantes? ¿tienen datos?

Tenemos datos muy parciales, muy fragmentados todavía, pero claramente es una condición que hace más dificultoso para nuestros estudiantes poder participar de la actividad académica.

-La Universidad ya venía trabajando en la educación a distancia, ¿crees que eso ayudó?

Si, pero lo nuestro era un plan más a largo plazo y lo que tuvimos que hacer fue adaptarnos rápidamente por exigencia de la propia coyuntura. La dificultad fue importante y por eso tratamos de entender el nivel de compromiso de docentes, no docentes y estudiantes porque lo cierto es que hacer el tránsito de lo presencial a la virtualidad no fue sencillo, no es sencillo, pero al mismo tiempo la enorme mayoría de las cátedras están funcionando.

-¿Trabajan en conjunto con otras universidades?

Si, pero cada Universidad es un mundo. En general, el sistema universitario público tomó decisiones similares a la Universidad Nacional de La Plata de tratar de mantener el calendario académico, nuestra principal preocupación es que nuestros estudiantes no pierdan la cotidianeidad de estar participando del proceso de enseñanza y aprendizaje. Un chico o una chica que se desengancha de la actividad académica después va a ser muy difícil que retome sus estudios.

Las Universidades son muy iguales en algún sentido y muy distintas unas de otras. Es muy distinto la Universidad Nacional de La Plata y Universidades que tienen diez veces menos estudiantes y docentes. No digo que sea más fácil sino que las condiciones para establecer rápidamente las condiciones para la educación a distancia es distinto.

La Universidad de Buenos Aires, por otro lado, tomó otro camino que fue suspender las actividades hasta que se puedan retomar las actividades presenciales. Por supuesto que nosotros también entendemos la complejidad que tiene la Universidad de Buenos Aires y son comprensibles, pero nosotros no quisimos ir por ese camino, primero porque creímos que podíamos emprender ese desafío y segundo porque cuando los estudiantes pierden la cotidianeidad es probable que al final del camino terminemos perdiendo muchos más estudiantes que los que ya están teniendo dificultades.

-Más allá de este contexto de pandemia, ¿cómo se trabaja desde la UNLP para evitar esta deserción?

Nosotros tenemos dos líneas de gestión orientadas a garantizar la gestión educativa. Una tiene que ver con dar una respuesta frente a las causas de deserción que tienen que ver con las cuestiones socioeconómicas y en ese sentido tenemos programas de becas, el comedor universitario, tenemos articulación con becas que otorga el Ministerio de Educación de la Nación, tenemos un programa de salud para los estudiantes que no tienen obra social, tenemos una beca de anteojos.

Hay una batería de medidas que tienen que ver con morigerar los efectos que la desigualdad económica provoca en la deserción. Y la otra es una línea de gestión que tiene que ver con remover obstáculos que a veces tienen que ver con la gestión académica, dar más oportunidades de cursadas, más oportunidades de exámenes, dar a contrasemestre o en verano o en invierno clases de apoyo para rendir las materias o cursadas intensivas para poder rendir las materias.

Es una línea de la gestión de Fernando Tauber, a partir de un programa que se llamó «Programa de rendimiento académico y egreso«, cuyo objetivo es aumentar las posibilidades que tienen los estudiantes para cursar y rendir con el desafío de mantener los mismos estándares muy elevados de calidad académica.

-La UNLP está trabajando mucho con los distintos estamentos del Estado, ¿cómo es esa tarea?

Hay dos líneas de trabajo. Una el aporte que desde el conocimiento se puede hacer para combatir la pandemia y sus efectos, en ese sentido hay desde laboratorios que están participando en la Red de Diagnóstico de Covid-19 en la Facultades de Ciencias Exactas, Medicina y Veterinaria, hasta el desarrollo científico y tecnológico de nuevos test de diagnóstico, desarrollos de ventiladores mecánicos, fabricación de piezas de repuesto para equipamiento médico, producción de elementos de bioseguridad.

Por otro lado la acción sobre el territorio, la Universidad integra un Comité junto al Municipio de La Plata y organizaciones de la comunidad, y comités que se han formado en cada barrio. La Universidad tiene en todos ellos un representante, que en todos los casos es un referente universitario que tiene desde hace tiempo presencia en esos barrios a partir de su participación en proyectos de extensión o en Centros Universitarios de Extensión de la propia Universidad.

Coordinamos también la participación de los estudiantes, docentes y no docentes en el territorio, la UNLP participa en recorridas para capacitar a referentes barriales en cuestiones de salud, para enseñar a nuestros vecinos como hay que hacer para cuidarse para prevenir los contagios. Incluso en recorridas que tienen que ver en detectar casos sospechosos en barrios donde se han detectado focos de contagio. En este sentido la Universidad lanzó un programa de voluntariado donde se anotaron dos mil voluntarios y al día de hoy siguen anotándose, la mayoría de ellos estudiantes pero también docentes y no docentes.

-¿Cree que va a traer cambios la pospandemia?

Totalmente, el mundo va a cambiar y la Universidad también. Algunas de las herramientas que nos vimos forzados a usar las vamos a seguir usando porque hemos identificado que mejoran nuestra gestión, tanto la administrativa como la académica. Seguramente nos vamos a mover menos. Por dar un ejemplo puntual, todo el tiempo hay movimiento de profesores de una Universidad a otra para participar en jurados de concursos, de tesis, y hoy todas esas actividades se están haciendo perfectamente a distancia.

Probablemente a futuro nos movamos mucho menos. Y, al mismo tiempo, hemos tenido que modernizar muy rápidamente nuestra gestión para poder administrar a distancia, incluso las cuestiones más básicas como garantizar el pago de sueldos, becas, contratos, servicios. Y esta adopción masiva de tecnología para la gestión seguramente nos va a acompañar en el futuro y la vamos a seguir perfeccionando. Hay cosas que tuvimos que hacer a la fuerza pero que necesariamente van a seguir acompañándonos en el futuro.

-La semana pasada la QS World University Rankings publicó el listado de las universidades del mundo donde sitúa a la Universidad de Buenos Aires en el puesto 66 y a la UNLP bastante más abajo, ¿qué opinión le merecen ese tipo de rankings?

Nosotros seguimos mucho los ranking de Universidades, el QS tiene una particularidad que es un ranking muy mediático, entonces aparece en la tapa de todos los medios, pero no es el único. Hay decenas de rankings, todos incluso más transparentes que el propio QS, que tiene resultados sorprendentes. Y que además es complejo porque al no ser transparente su metodología es difícil utilizarlo como una herramienta para mejorar la gestión, es difícil saber porqué estamos en tal o cual lugar.

Por otro lado es un ranking sorprendente, que pone en los primeros lugares a Universidades que no tienen investigación, no tienen desarrollo de tecnología. Básicamente es un ranking que prioriza a un puñado de Universidades porteñas donde la única Universidad realmente significativa es la Universidad de Buenos Aires, que por supuesto es la Universidad más grande del país.

Le prestamos mucha más atención a rankings que tienen resultados mucho más razonables para cualquiera que conozca el sistema universitario y que además nos den indicadores para saber en que cosas podemos mejorar, en que cosas estamos bien, en cuales estamos mal y en que cosas tenemos camino por recorrer.

-Mucho se ha hablado que la cuestión de la pandemia revalorizó la salud pública, el Estado, ¿cree también que también revalorizó a la Universidad?

Yo creo que lo que hizo fue ratificar el prestigio que tiene nuestra Universidad. Hace rato que en distintos estudios sobre instituciones de la región la Universidad aparece como la institución más creíble y de mayor prestigio. Esto tiene que ver con el compromiso que tiene la Universidad con la comunidad de la que somos parte y me parece que esta situación extraordinaria lo que ha hecho es reforzar esa identificación y ese compromiso.

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