Myriam Gorban: «La expropiación a Vicentin es un latigazo a la columna vertebral de la concentración monopólica»

Por Federico García

El pasado lunes 8 de junio el Presidente de la Nación Alberto Fernández anunció la intervención de Vicentín, empresa situada en la provincia de Santa Fe.

Los inicios de la cerealera se remontan a los fines de la década del 20 del siglo pasado con un pequeño comercio de acopio y ramos generales en la localidad de Avellaneda, al norte de la provincia de Santa Fe. Años más tarde, la empresa inicia su actividad con la puesta en marcha de su primera planta desmotadora de algodón y fábrica de aceite resultante de la molienda de semillas de algodón, lino y maní.

En el año 2015 se situaba en el puesto 19 entre las empresas que más facturaban y en el 2018 se situó en el puesto 6. En septiembre de 2019 la empresa adujo «stress financiero» y no pagar 23.500 millones de pesos que debe a los bancos (18 mil al Banco Nación). La empresa fue una de las principales aportantes de la campaña de Juntos por el Cambio (donó $13.500.000) y el director del Banco Nación Claudio Lozano comenzó una investigación, luego de asumir, sobre los créditos otorgados por la empresa.

Los 23.500 millones de pesos en los que está endeudado Vicentín en el mercado financiero domestico representa el 20% de la facturación del 2018. Según el informe de Lozano, no es una empresa con un gran endeudamiento, ya que la suma de sus activos supera la de sus pasivos.

Al respecto, el Foro Social Agrario señaló que la empresa agroexportadora Vicentín ha incumplido con la deuda contraída con el Banco Nación por 18.000 millones de pesos, a la vez que tiene millonarias deudas con otros bancos, productores e instituciones cooperativas que proveen cereales, oleaginosas y carnes a la mencionada empresa.

Entienden imprescindible que se investigue las causas por las cuales una empresa como Vicentin puede endeudarse con un banco público, incumplimiendo las elementales normativas del banco y generando importantes perjuicios económicos al Estado nacional.

Desde el Foro elaboraron propuestas para esta situación: Constitución de una comisión investigadora de la deuda contraída en el Congreso Nacional; fortalecimiento y desarrollo de líneas de financiamiento para pymes, agricultores familiares, campesinxs y comunidades indígenas desde el Banco Nación; control del capital accionario de la Empresa Vicentín por parte del Estado Nacional; participación de cooperativas y de organizaciones en la gestión de la empresa, para transformarla en un instrumento de regulación de precios y apuntar al desarrollo con impacto local, con agregado de valor en origen que necesitan los productores familiares; avanzar hacia la regulación del comercio exterior, que impacte positivamente en los precios que perciben los productores y los precios que pagan por los alimentos los consumidores.

Al respecto Red Baires se comunicó con Myriam Gorban, Coordinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires, parte del Foro Social Agrario. Es médica licenciada en Universidad Nacional de Córdoba, Doctora Honoris Causa de las Universidades Nacionales de Rosario y de Buenos Aires.

-¿Cómo tomaste la noticia de la expropiación a Vicentin y el envío del proyecto de expropiación al Congreso de la Nación?

Yo la tomé con mucho entusiasmo, es un pasito más. Es darle un latigazo a la columna vertebral de la concentración monopólica de granos y las agroexportadoras, porque avanzamos sobre el tema del monopolio. Para algunos que discuten el tema yo preguntaría si preferían que caiga en manos de Cargill o de Dreyfuss o de Syngenta para seguir concentrando en forma monopólica, eso es lo que tenemos que pensar.

Por otro lado recuperamos el dinero que es del Estado y garantizamos fuente de trabajo y la garantía que los productores puedan cobrar, y que las divisas se queden en el país y no que sean saqueadas y llevadas al exterior. Claro que para que lleguemos a la soberanía alimentaria lo primero que tenemos que hacer es cambiar el modelo productivo, si nos mantenemos con este modelo capitalista de producción no vamos a avanzar en ese sentido, entonces necesitamos la prohibición de las fumigaciones con todos los desastres sanitarios que eso produce y al mismo tiempo estimular la producción agroecológica.

En cuanto a la empresa lo que importa es que tenga una gestión clara, eficiente pero cuya brújula esté orientada hacia la soberanía alimentaria, siendo necesaria la reconversión productiva para producir alimentos sanos y seguros pero al mismo tiempo sustituir los commodities por esos alimentos que nuestro pueblo necesita y la humanidad también. Por eso decimos, arriemos la bandera de la soja y levantemos la bandera de alimentos sanos, seguros y soberanos.

-¿Cuál es la importancia de una empresa como Vicentin?

En estos cuatro años que pasaron, mientras todo se derrumbaba, pasó del puesto 19 que ocupaba al sexto puesto. Es importante, lo que pasa es que sin acceso a la tierra de los pequeños productores no va a haber soberanía alimentaria. Sin cambiar el modelo agrotóxico por el de agroecología. Este es un paso, que se suma a otros pasos que está dando este gobierno que son importantes. Es histórica la creación de la Dirección Nacional de Agroecología, dirigida por Eduardo Cerdá. Es un paso muy audaz e importante que nadie lo ha mencionado y nadie lo registra.

Tratar de sanear uno de los centros de distorsión de precios, como es el mercado central, poniendo a la cabeza a alguien de los movimientos sociales, también es otra señal positiva. Estamos avanzando, lento, pero la relación de fuerzas da para eso. Las presiones son tremendas, mirá todas las barbaridades que han dicho estos días.

-Desde el Foro Social sostienen que la regulación del comercio exterior mejoraría los precios, ¿por qué?

Primero nacionalizar los puertos, todos son puertos privados. Cargill tiene puerto, Monsanto tiene puerto. Necesitamos el control de la Junta Nacional de Granos, que sería la verdadera fijadora de precios sino también el control del comercio exterior. Se brotan cuando hablamos de estas cosas pero son realidades. Que país en el mundo tiene un millón de hectáreas en manos privados. Porqué no les agarra el ataque de caspa cuando ven que Alemania, Francia, Italia, España están nacionalizando sus líneas aéreas, el mismo ataque cuando nacionalizamos Aerolíneas otra vez.

-Uno de los argumentos en el decreto era que corría riesgo de que la compre capital extranjero a Vicentin

Eran los que estaban disputando. Están preservándolo y me parece correcto, qué querían, que lo tenga Manzano aliado a los capitales trasnacionales. Ahora, desde ya que de su composición accionaria tienen que participar primero las cooperativas y los movimientos sociales que hace veinte años venimos reclamando por la soberanía alimentaria. Se trata de que sea una gestión participativa, eso va a garantizar una mejor gestión.

-De todas formas Vicentin ocupa un porcentaje chico dentro de las empresas del sector

No pareciera ser tan chico porque además está diversificado. Tienen la planta más grande de molienda de harina de soja y de producción de biocombustibles. El tema es que lo que no se visualiza cuando se habla de los cuatrocientos millones de habitantes que podemos alimentar, cosa que no es cierto, es que lo que se produce en simultáneo son los granos para alimentar nuestro estómagos, el de los animales y el de los automóviles.

Entonces esta disputa se realiza día a día, y según como se evalúe el rendimiento se va a producir uno más que otro. Nosotros dejamos de producir trigo y carne porque agrandamos la frontera agrícola para el monocultivo cuando la soja llegó a costar setescientos dólares la tonelada, pero ahora está en 200-300, entonces tan rentable no eso. Entonces tímidamente empezamos a producir más trigo. Necesitamos avanzar más.

-¿Cuáles serían las ventajas de que Vicentin sea controlada por el Estado Nacional?

Fundamentalmente que tengamos un control sobre la exportación, de las salidas de divisas. Toda la riqueza argentina está afuera y nosotros pedaleamos en la miseria. Fundamentalmente la trazabilidad de los precios, el control del comercio exterior.

-¿Qué significa la soberanía alimentaria?

La autosuficiencia alimentaria, la independencia política y económica pero basados también en la justicia social. Que cada pueblo pueda producir los alimentos que necesita pero basados en estos principios. Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, decía “precios justos, salarios dignos y pleno empleo”. El problema nuestro en este momento es que gran parte de nuestro pueblo no tiene acceso a los alimentos porque son muy caros y están envenenados.

-Además ustedes, desde el Foro Social, están pidiendo una Comisión Investigadora, ¿de qué se trata?

Yo creo que acá ha jugado un gran papel Claudio Lozano porque al entrar al Banco Nación destapa la olla. En noviembre, cuando ya habían perdido las elecciones, le seguían dando créditos. Fue el principal aportante de la campaña de Macri. Claro, si el Estado me da 1300 millones de pesos de crédito, como no le voy a dar 13 millones para la campaña.

-¿Qué otras medidas les parece que se deberían adoptar?

Yo creo que estos pasos son buenos, depende que la gestión tenga como brújula la soberanía alimentaria. Lo primero que hay que hacer es parar las fumigaciones, hay que diversificar la producción. Necesitamos más trigo, más verduras, más frutas. Necesitamos acceso a la tierra, tenemos que subsidiar a los pequeños productores para que ellos tengan un precio justo y nosotros también tengamos un precio justo. Ellos ganan en centavitos y nosotros pagamos en dólares los alimentos.

-Rediscutir la ley de tierras

Reforma agraria. Este es un país donde persiste el latifundio. Improductivas o productivas para lo que de más rentabilidad. Si hoy la soja vale más se planta soja, si pasado son tulipanes produciremos tulipanes. Son los formadores de precios de los alimentos de primera necesidad, son el poder económico que presiona sobre los gobiernos constitucionales.

La reforma agraria es acceso a la tierra, quizás no haga falta llegar a las expropiaciones. Se trata de sembrar de chacras, que rodeen los pueblos, que cada municipio tenga su huerta, su tambo y su matadero, para que no tengan que circular miles de kilómetros los alimentos y encarecerlos, y hacer uso desmedido de la energía fósil, que no es lo recomendable.

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