Jerónimo Guerrero Iraola: «La dictadura nos alejó de todas las grandes causas de reivindicación soberana, y nos alejó de Malvinas»

Por Federico García

A 38 años de la guerra de Malvinas. Una guerra que inició la Dictadura Cívico Militar, en ese momento al mando de Leopoldo Galtieri, para recuperar las Islas Malvinas, en un intento por mantenerse en el poder.

La guerra comenzó el 2 de abril de 1982 y terminó el 14 de junio de ese mismo año. Dos meses y 12 días que significaron la muerte de 650 soldados argentinos del total de 23 mil que participaron de la guerra. A su vez, existe un número similar de combatientes muertos luego de la guerra.

Al respecto, en 2011, el entonces adjunto a cargo de la Defensoría del Pueblo de la Nación, Anselmo Sella, señaló que “la cantidad de soldados que fallecieron post conflicto a causa de suicidios, es de tal magnitud que puede compararse la guerra y la posguerra” (Chequeado.com).

Al respecto, Red Baires entrevistó a Jerónimo Guerrero Iraola, abogado del CECIM La Plata, sobre este nuevo aniversario en cuarentena y con homenajes desde la casa de los y las argentinos, las expectativas con el nuevo gobierno y lo que falta.

-¿Cómo encuentra este 38 aniversario de la guerra de Malvinas al CECIM La Plata?

Nos encuentra en una situación muy particular por el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, pero también nos encuentra consolidados como organismo, porque todas las banderas que hemos levantado van encontrando un cauce en las acciones y los procesos.

En los anuncios de Alberto Fernández en la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional cuando pidió continuar con el reclamo a la soberanía de Malvinas pero además la posibilidad de crear un ámbito específico para tratar políticas de Estado en relación a la soberanía, para modificar el régimen federal pesquero y para hacer un reclamo sobre la plataforma marítima. La verdad que nos llena de emoción, de orgullo porque son parte de las demandas que desde el organismo venimos haciendo desde hace muchos años.

Y por otro lado porque en el plano de la memoria, la verdad y la justicia hemos avanzado muchísimo y en febrero de este año se dictaron los primeros cuatro procesamientos a militares acusados de haber torturado soldados durante la guerra de Malvinas. Estamos con mucha expectativa y con muchas ganas de continuar este camino de lucha.

-El año pasado ustedes presentaron un recurso de amparo por un vuelo de LATAM desde San Pablo a las Islas Malvinas que pasaba por Córdoba, ¿cómo se encuentra eso?

La realidad es que los vuelos a San Pablo se inscriben dentro de lo que fue el Acuerdo Foradori-Duncan el 13 de septiembre de 2016. Nosotros entendemos que el Estado nacional va a revisar estas gestiones nefastas del gobierno anterior en materia de soberanía y va a cambiar diametralmente el sentido de la cuestión pública en relación a las reivindicaciones soberanas de Malvinas e Islas del Atlántico Sur, aguas argentinas y la Antártida.

Las acciones judiciales que nosotros hicimos intentando contrarrestar estas políticas, hoy son tomadas por el Estado, con lo cual estamos articulando para generar las condiciones que permitan rápidamente volver a una senda de reivindicación soberana.

-El CECIM La Plata fue la primer institución en Argentina que publicó en Informe Rattenbach, ¿qué significó ese informe?

El CECIM La Plata guarda una coherencia a lo largo de sus 38 años de vida. Las denuncias por tortura, las denuncias por la negligencia de la comandancia de las Fuerzas Armadas de la dictadura está en su ADN, es parte de su estructura organizacional.

Con lo cual, la publicación del Informe Rattenbach, a finales de los ochenta, lo que demuestra es lo que ya se venía denunciando, que la guerra de Malvinas nos alejó de la cuestión Malvinas pero sobre todo fue un capítulo más de la dictadura cívico militar.

Las Fuerzas Armadas que llevaron adelante las reacciones bélicas no estaban formadas para la defenca sino que estaban formadas para la represión de lo que originalmente se había caracterizado como el enemigo interno, con lo cual eran unas fuerzas armadas genocidas, que no estaban preparadas para llevar adelante una guerra. Por eso hoy cobra muchísimo valor todas las gestiones que el CECIM hizo a lo largo de su historia porque demuestran esta coherencia. Todas las denuncias que se vienen realizando desde 1982 guardan estricta relación con la verdad.

-En una nota que hiciste con RealPolitik sostenés que la dictadura dictó un aparato comunicacional para que haya impunidad, ¿a qué te referís?

Es mi tesis de maestría, la estoy terminando ahora. La voy a presentar cuando se levante la cuarentena. La dictadura montó una tecnología de impunidad, de olvido. Así como en territorio continental argentino se intentó borrar las huellas a través de las desapariciones y otras medidas nefastas en materia de derechos humanos, lo cierto que también hicieron lo propio con Malvinas. Mientras se desarrollaba la guerra, sobre todo en el final, se establecieron dispositivos tendientes a obligar a los soldados a callar, obligar a los soldados a no contar todo eso que se ve reflejado en el Informe Rattenbach.

El Informe Rattenbach fue ordenado a la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur, pero fue luego silenciado. Fijate la coherencia del CECIM, que logra publicarlo en forma clandestina para poder dar cuenta de esta situación. La dictadura trató de tapar todo lo que había sucedido en Malvinas, desde la impericia, falta de preparación militar hasta la tortura a soldados, y esto se ve hasta nuestros días.

Que hayamos tardado 38 años en tener los primeros cuatro procesamientos, a trece años de iniciada la causa por torturas en Malvinas en el Juzgado Federal de Rio Grande, en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, nos está dando la pauta que hubo un plan tendiente a silenciar, un plan de impunidad.

-Durante muchos años se diferenció la dictadura de la guerra de Malvinas

Claro. Hay una cuestión de como se contó la guerra de Malvinas, que es parte de este aparato de impunidad. Tiene que ver con como la dictadura trató de limpiarse la cara con la guerra. Entonces eso nos lleva a un contrasentido lógico, nos lleva a pensar que hasta las 23:59 del 1 de abril de 1982 era un Estado genocida y a partir de las 00 hs del 2 de abril de 1982 apareció un Estado heroico.

Lo cierto es que no, la dictadura fue antisoberana, proimperialista, lo marcan la deuda externa, lo marcan así las políticas de Martínez de Hoz, la política de desindustrialización, lo marca la el fin del modelo de sustitución de importaciones que se había configurado durante el peronismo. La dictadura destruyó al Estado, no solo destruyó a las personas a través del genocidio y el plan sistemático de exterminio, sino que la dictadura nos alejó de todas las grandes causas de reivindicación soberana, y nos alejó de Malvinas.

Si hay un hecho que nos aleja de las Islas Malvinas en nuestra historia es la guerra, porque por la vía diplomática y por la vía de la paz, habíamos conseguido muchísimas consagraciones, y entre ellas la más importante o la más interesante para mí es el alegato Ruda, durante el gobierno de Illa, que es el que logra la resolución 2065 de Naciones Unidas que reconoce un conflicto de soberanía e insta a las partes a sentarse a dialogar. La dictadura rompió con todo esto, nos llevó a una guerra ilegal e infame y además, en ese contexto, se torturó a los soldados.

-Con respecto al Cementerio de Darwin, ¿cuántos faltan identificar porque hasta el año pasado se había avanzado?

Se había avanzado así es. Nosotros estamos bregando por la identificación plena. Son 115 identificados y faltan 7 por identificar.

-Ustedes también están reclamando que la Plaza Malvinas de La Plata sea declarada Sitio de Memoria, ¿cómo se encuentra ese reclamo?

Se le está exigiendo al Municipio que cumpla con las ordenanzas y las disposiciones, y en ese curso estamos. Tratando de que se implemente de forma plena las ordenanzas aprobadas por unanimidad por el Concejo Deliberante de La Plata.

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