Christian Viñas: «Estamos a favor de una agricultura regenerativa, libre de agrotóxicos»

Por Federico García

Sábado 20 de Febrero de 2021 – El 13 de mayo del 2020, el Concejo Deliberante del partido de Mar Chiquita aprobó la ordenanza municipal que permite las fumigaciones con agrotóxicos a 150 metros de los hogares, a 50 metros de los poblados rurales, a 200 metros para las escuelas rurales, a 20 metros para los cursos de agua y a 25 metros en el caso de arroyos y espejos de agua.

El repudio de varios vecinos, instituciones, sociedades de fomento y asambleas ambientalistas fue inmediato y el sábado 23 de mayo del año pasado realizaron una caravana de 3 kilómetros por la ruta 11 hasta Santa Clara del Mar, a la que se sumaron vecinos de otros pueblos costeros como Mar de Cobo, Camet Norte, Playa Dorada, Santa Elena y Atlántida.

Una temática que llegó a hasta la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires, que falló en 2012 sobre un caso en la ciudad de Alberti y declaró ilegal una fumigación con agrotóxicos a menos de 1000 metros de viviendas y aplicó el “principio precautorio”: cuando haya riesgo de afectación del ambiente o la salud se deben tomar medidas preventivas (vigente en la Ley General del Ambiente –25675–).

Con el tiempo, se produjeron fallos similares en tribunales de Mercedes, Bahía Blanca, Coronel Suárez y Dolores, entre otros. El último, en 2018, prohibió las fumigaciones terrestres a menos de 1000 metros en Chascomús.

En Entre Ríos, un fallo inédito protegió las escuelas: 1000 metros de distancia para fumigaciones terrestres y 3000 metros si son aéreas. Decenas de ordenanzas fijan distancias de entre 500 y 1000 metros.

Durante la gestión de María Eugenia Vidal, a través de la resolución 246 del Ministerio de Agroindustria, se autorizaron fumigaciones con agrotóxicos en «lotes contiguos al área urbana, zona residencial, área de población, márgenes de cursos de agua, establecimientos educativos, áreas de esparcimiento y reservas naturales».

Dicha resolución entró en vigencia el 1 de enero del 2019 pero, ante el rechazo de diversas organizaciones, el 18 de febrero de dicho año el entonces ministro de Agroindustria Leonardo Sarquis decidió suspender la vigencia de la resolución por el plazo de un año.

Recientemente, y ante la inminencia del vencimiento de este lapso, el gobierno provincial decidió dar continuidad a la suspensión y conformar una mesa multisectorial para avanzar en modificaciones a la regulación. Entre los organismos que la integrarán figuran las Universidades, el INTA y el CONICET.

En septiembre del año pasado, según informó el portal 0223.com.ar, una residente de la zona de Camet Norte (Mar Chiquita) sufrió severas picazones en la piel e irritación de garganta por aspirar, sin quererlo, los productos fitosanitarios expandidos por el aparato, horas después de andar en bicicleta justo en momentos en que un “mosquito” aplicaba fumigaciones a escasos metros del centro urbano.

Sobre la situación en Mar Chiquita, Red Baires se comunicó con Christian Viñas, integrante de la Asamblea «Mar Chiquita por el buen vivir«.

-¿Cuándo decidieron crear “Mar Chiquita por el buen vivir” y cuáles son sus objetivos?

Arrancamos en noviembre de 2018 entre vecinos de Santa Clara y Camet Norte, los dos barrios principales que nuclearon a quienes comenzaron con esto. No somos una ONG, no tenemos una institucionalización de ese estilo sino que somos una asamblea abierta vecinal con participación activa de los vecinos de lo que es la costa de Mar Chiquita y el detonante fue que había una inquietud con los agrotóxicos que nosotros teníamos enfrente de nuestras casas.

Desde la costa de Mar Chiquita, al lado de Mar del Plata, tenemos un promedio de diez, doce cuadras hasta la ruta 11 donde hay población (los barrios de Santa Clara, Camet Norte, Cobo, La Caleta) y del otro lado es todo es todo campo, donde se planta maíz, girasol, soja, entre otros.

A partir del 2018 se juntan los primeros vecinos y a partir de ahí la Asamblea tuvo cada vez más crecimiento y trabajo. Llevamos dos años y hemos conseguido una medida cautelar que nos protege de las fumigaciones.

-¿Te referís al fallos del Juez Civil y Comercial Héctor Casas, que limita las fumigaciones a más de 1500 metros?

Exactamente. Más allá de ese fallo, previamente a él veníamos haciendo un montón de reuniones para saber como avanzar y nos pusimos en contacto con otras asambleas regionales y del país.

Se hicieron denuncias en fiscalía y presentamos una demanda contra los campos que teníamos en frente, que son más o menos trece o quince de diferentes propietarios y arrendatarios. En diciembre del año 2019 salió la medida cautelar que nos protege, sin embargo hay muchas infracciones a esa medida y las vamos denunciando sistemáticamente.

-En mayo del año pasado, el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza que permite fumigar a una distancia de 150 metros de las casas

Exactamente. Lo loco de esto, más allá de la medida que es completamente irracional, es que sancionan una ordenanza por unanimidad todos los concejales de todos los partidos políticos que integran el Concejo Deliberante de Mar Chiquita. Hubo reuniones con los concejales, les compartimos toda la información que tenemos presentada en la justicia, le ofrecimos documentación científica de estudios que abordan desde la albufera hasta nuestra costa.

No les importó nada y sancionaron la ordenanza permitiendo la fumigación a 150 metros de las casas, de las escuelas, de arroyos de agua, y además esta ordenanza se contrapone a lo que había dictaminado el juez, de manera que no les importó la cautelar y sancionaron la ordenanza que promulgó el intendente Jorge Paredi, aún habiendo hecho manifestaciones en todos los barrios de la costa y salido en todos los medios regionales.

Era un tema que se estaba pidiendo que no se trate de esta manera, que nos dejaran trabajar en una mesa abierta a la comunidad, a la asamblea, a la Universidad Nacional de Mar del Plata, a los ingenieros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), no les importó nada y siguieron adelante con esta movida unilateral.

-¿Qué opinión le merece las “buenas prácticas agrícolas” que proponen las empresas agropecuarias?

Nosotros lo que planteamos es que no es una manera óptima la de trabajar con agrotóxicos, no existen las buenas prácticas, no hay institución científica que valide eso sino que ese discurso viene de las mismas empresas que desarrollan estos agrotóxicos.

Fue Monsanto la empresa que llevó adelante este tipo de prácticas y agricultura que expulsa a los trabajadores del campo, que expulsa a los animales, devasta el lugar, contamina los acuíferos, quema los suelos y estamos en contra de todo eso porque estamos a favor de una agricultura regenerativa, que es la agricultura que siempre se utilizó, libre de agrotóxicos para garantizarnos el acceso al agua pura, que no esté lloviéndonos el glifosato que están utilizando del otro lado de la ruta y llega a nuestras casas.

Cada vez que fumigan las nubes se nos vienen encima causando problemas respiratorios, en la piel, un montón de cuestiones que derivan a largo plazo en el cáncer, problemas para las embarazadas. Nosotros estamos trabajando por otro tipo de agricultura, otro tipo de sociedad en la que la gente en el campo pueda trabajar, en la que tengamos alimentos sanos, en la que tengamos salud.

No es una cuestión de fumigación si o fumigación sino que de fumigación no, agroecología si, cuidado del ambiente, cuidado de la salud, generación de un modelo productivo y una cadena de comercialización que integre a las personas, que fomente el consumo y el trabajo local, y no como sucede hoy que hay un sólo tractor, uno sólo “mosquito” en el que hay un solo trabajador y todo lo que se genera son “commodities” (maíz, trigo) por una cuestión de divisas, no generan nada para la comunidad sino que se va todo para afuera y a nosotros solamente nos dejan el veneno y el pasivo ambiental, que obviamente es todo contaminado.

-¿Llevan algún tipo de registro de la gente que tenido inconvenientes en su salud por las fumigaciones con agrotóxicos?

Si, nosotros estamos llevando un registro de manera particular. Lo íbamos a realizar el año pasado con más presencia en las calles pero con la pandemia se complicó mucho. Hay otras asambleas de Mar del Plata que hicieron este camino, también en Camet y otros distritos, que son compañeros y se han puesto en contacto con gente especializada en salud.

Íbamos a realizar un censo en Mar Chiquita porque no tenemos registros oficiales, no hay estadísticas oficiales porque el municipio así lo quiere. Manda a la gente a que se trate en Mar del Plata y cuando uno va a las salas de atención médica en los barrios y señala que están fumigando y va con los ojos irritados, casi sin poder respirar, no te toman la denuncia y te dicen que es una alergia, que te atiendas con corticoides y si no anda a Mar del Plata.

Frente a estas situaciones, estamos trabajando para revertirlo, para tener estadísticas oficiales en nuestro partido. De momento lo estamos haciendo de manera particular y como la asamblea es abierta, y tenemos un Whatsapp y redes sociales, cada vez más vecinos y vecinas nos avisan cuando hay fumigaciones y las afecciones que van teniendo sus hijos o las personas que tienen su sistema inmunológico más sensible y a las que se les ve afectada su respiración.

-En su momento pidieron la Banca 15, ¿les fue concedida?

Todavía no pudimos acceder, el Concejo Deliberante no está trabajando con normalidad por la pandemia y llega un punto que termina siendo, a mi parecer, una decisión a propósito porque nos cierran los canales de diálogo.

Tenemos acceso a los vecinos y vecinas y nos señalan lo que pasa, y los concejales también son vecinos y vecinas pero no nos dan el lugar institucional para poder discutir estas cosas adentro del recinto, no nos dan una mesa de trabajo interdisciplinaria. Llega un punto, y lo digo a título personal, que ya es una política el prohibirnos el acceso porque no tienen manera de refutar lo que les estamos diciendo.

Hay un juez que presentó una cautelar, días atrás hubo una presentación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata que avala nuestro reclamo e insta al municipio a que abra una mesa de diálogo con la Facultad, con los vecinos y vecinas, con autoridades del municipio, con especialistas del INTA, para trabajar esta problemática. El año pasado la Red de Bioética de Sur Bonaerense también sacó un comunicado apoyándonos. Estos documentos están en nuestras redes sociales, “Mar Chiquita por el Buen Vivir” en Facebook.

-Crees que el hecho de que el Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMdP se haya expresado en contra de la ordenanza y llamó a una mesa de diálogo, ¿les da un impulso para crear una mesa de diálogo o no han tenido respuestas por parte del municipio?

Por el momento el municipio no se manifestó, estamos ávidos a que nos abran las puertas para poder trabajar porque básicamente nos pasa por el cuerpo, nos están envenenando, estamos comiendo cosas con veneno. A lo largo y ancho de la Argentina este modelo nos está envenenando a todos, entonces necesitamos de verdad estar trabajando en estas problemáticas y que no sea solamente una cuestión de construir colectivamente desde los vecinos sino que el ejecutivo y legislativo de nuestra localidad trabajen esta problemática, que no sea solamente un slogan de “agroecología si” y no haya medidas de fondo que promuevan una producción que nos proteja, que cuide la salud pública y que genere comercialización y producción de alimentos sanos.

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